Pautas y estrategias útiles para reducir la inquietud motora en el aula

La inquietud motora excesiva es una de las características propias del Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad (TDAH), resulta difícil de manejar, especialmente en clase, situación en la que se debe prestar atención a todas las necesidades del alumnado.

En primer lugar, para manejar la inquietud motora hay que tener en cuenta cuatro herramientas fundamentales, que pueden ser útiles también para todas las dificultades del alumnado con TDAH:

  • Las órdenes.
  • Los reforzadores.
  • Las normas.
  • Control de estímulos.

Las órdenes. Para que sean útiles tiene que tenerse en cuenta que:

  • Debemos asegurarnos de que el niño/a las recibe, por lo que será necesario el contacto visual.
  • Deben ser cortas y claras.
  • Es muy importantes que sean concretas. Por ejemplo, decir “pórtate bien”, ¿qué significa portarse bien?, si no queda claro el comportamiento, el niño/a siempre cometerá errores, ya que nos sabe a qué se refiere. Una orden concreta sería por ejemplo “saca el lápiz, goma y cuaderno de matemáticas”.
  • Serán más útiles en cuanto se planteen en positivo. Por ejemplo, es mejor decir “siéntate en la silla sin balancearte” a “no te muevas con la silla”.
  • Evitar órdenes como preguntas, ya que no van a resultar eficaces. Por ejemplo, ¿cuándo vas a estarte quieto?
  • Deben plantearse una tras otra, si se realizan varias juntas es muy probable que se olvide alguna.
  • En la medida de lo posible, se pueden plantear con su consecuencia, de tal forma que sean más consciente de lo que pueda ocurrir. Por ejemplo; “si acabas esta actividad pronto, no llevas tarea a casa”, “si te sientas 15 minutos, te encargarás de borrar la pizarra al terminar la clase”.

Los reforzadores. La educación en positivo puede ser igual de útil que el castigo. Podemos cambiar una conducta castigando la conducta inadecuada, pero también reforzando la conducta opuesta y/o alternativa. Para que el reforzador sea eficaz debemos tener en cuenta:

  • Es fundamental que el reforzador sea deseable para el niño/a. Por ejemplo, hay ocasiones que una expulsión a casa supone algo gratificante para el niño/a, por lo que lo repite más. O por ejemplo, dejarlo sin recreo en la sala de profesores, donde el niño/a recibe la atención del profesorado y charla con ellos, puede dejar de ser un castigo para él. Debemos averiguar qué le gusta al niño/a, hay que tener en cuenta no sólo reforzadores materiales, si no de actividad o sociales.
  • Es importante que sea lo más inmediato posible después de realizar la conducta deseada. Por ejemplo, sería un error decir “si trabajas en clase, en dos semanas vendrás a la excursión”, sería una conducta general, y además muy demorada en el tiempo.
  • Deben plantearse durante un corto período de tiempo.
  • Que sólo se refuerce cuando actúe de forma adecuada, no cuando no lo haga, hay que controlar los reforzadores para que sean eficaces.
  • Usar diferentes reforzadores, es muy frecuente que en poco tiempo el reforzador pierda su valor.
  • El niño/a debe tener claro qué conductas van a ser reforzadas y cómo, recordarlo y anticiparlo.
  • Todos los profesores deben de estar de acuerdo en lo que se refuerza.
  • Al comienzo la conducta deseada debe reforzarse de forma continua (siempre que ocurra), para poco a poco después reforzarla de forma intermitente (sólo en algunas ocasiones o cuando la realice durante más tiempo).
  • Es útil siempre presentar el reforzamiento junto con reforzamiento social “estoy muy orgullosa de ti”, “muy bien”, “eres muy buen chico/a”.

Las normas. Es muy importante que estén claras desde el principio, según la edad del niño/a pueden ser negociadas. Las normas deben ser concretas y siempre relacionadas con unas consecuencias que deben cumplirse SIEMPRE. Si las normas van acompañadas de un apoyo visual, serán más fáciles de recordar para ellos.

Control de estímulos.  Es fundamental que para que las consecuencias sean eficaces, evitar ciertos distractores. Por ejemplo, acercarse a él al oído para comentárselas o frente a él. Es importante sobre todo en situaciones críticas en las que la conducta negativa es reforzada por toda la clase (por ejemplo, con risas, bromas), evitar esos estímulos y sacar al alumno/a para hablar sobre las consecuencias fuera de clase.

¿Qué podemos hacer si SE LEVANTA A MENUDO?

  • Recordar la norma antes de que ocurra la situación no deseable, por ejemplo “recordad que sólo podréis venir a mi mesa cuando terminéis la actividad de las divisiones”.
  • Puede ser útil acompañar las normas con apoyo visual, principalmente las que consideremos fundamentales, con carteles simples y con pocos adornos (control de estímulos). Ejemplos de normas útiles para plantear con apoyo visual puede ser controlar el volumen de la voz, o respetar los turnos, útiles para toda la clase.
  • Suele ser frecuente que llamemos la atención continuamente al niño/a por comportamientos inadecuados, por ejemplo, levantarse a menudo. Sería útil en vez de nombrar de forma frecuente al niño/a, acordar una señal privada con él para que le recuerde la norma (por ejemplo un guiño, chasquido, tocarle el hombro, etc.)
  • Puede que se levante o se mueva porque no tenga todo el material sobre la mesa, sería útil asegurarse de que tiene todo el material antes de empezar. Hay que recordar el control de estímulos, por lo que sólo lo necesario, por ejemplo, lápiz, goma y cuaderno.
  • Reforzar cada vez que realice la conducta adecuada, por ejemplo, que esté sentado. Cada vez que esté sentado por ejemplo, se le puede decir, muy bien, genial, etc.
  • Plantear un sistema en el que tenga la posibilidad de levantarse de forma controlada, por ejemplo darle una responsabilidad, ejemplos de ellos son: encargarse de entregar folios, borrar la pizarra, ir a secretaría (bajar y subir escaleras), etc.
  • Entrenarlo para que permanezca unos minutos sentado. Crear una línea base sobre cuánto tiempo está sentado normalmente, si por ejemplo suele estar un máximo de 10 minutos, empezar reforzando cada diez minutos, y poco a poco ampliar el tiempo.

¿Qué hacemos si se MUEVE EN EXCESO?

  • Reforzar siempre que actúe de forma correcta.
  • Ignorar (retirada de atención), cuando las conductas inadecuadas sean menores (por ejemplo, ruiditos, movimientos de la mano o del pie).
  • Permitir el alivio de la tensión física por ejemplo, apretando una pelota blanda, borrando la pizarra, rayando una hoja, beber agua, girar un bolígrafo, etc.)
  • Es importante anticipar situaciones en las que sabemos que puede mostrarse mucho más inquietos (situaciones poco estructuradas, excursiones, etc.), en las que se debe recordar claramente las normas.

Hay que tener en cuenta que en el caso de los niño/as con TDAH, el movimiento puede favorecer la atención, por ejemplo, si se queda bloqueado en un examen, podemos proponerle que realice estiramientos.  Él necesita moverse, con tu ayuda puede intentar controlar en qué momentos y de qué forma canalizar ésa energía, siempre ajustando tus objetivos a expectativas realistas.